/?a=2328
Jaja.cl
No es lo que parece, es mucho más...

Nuevos Codigos de area Chile 2013
| Categorías | Lugares de Chile

Publica Avisos GRATIS

Historia y origen del Tabaco Nicotiana tabacum L tobacco La nicotina
El humo y los fumadores Fumar El cigarro...

Tabaco

(Nicotiana tabacum L.)

Sinonimia:

- Castellano: hierba de la reina, hierba del gran prior, hierba del diablo, hierba de la Santa cruz, hierba santa, hierba de la consolación, hierba de todos los males, nombres de los cuales su uso se ha perdido casi por completo.

- Portugués: tabaco, erva santa, erva do rei, tabaqueira.

- Catalán: tabac.

- Vasco: tabako, tabako-belarr, tabako-bedarr, ke-belarr ("hierba de humo"), pipa-belarr ("hierba de pipa"), zungulu.

- Inglés: tobacco.

- Alemán: tabak.

La acción farmacológica de la nicotina comienza estimulando el sistema nervioso central y el sistema nervioso vegetativo, pero acaba obrando a la manera del curare, es decir, produciendo parálisis.

La intoxicación aguda, seguida de muerte, se produce por paralización del centro respiratorio. El corazón retarda su marcha; la presión sanguínea, que disminuye al principio, se recobra pronto y aumenta después, la respiración se hace con más pausa, y luego con dificultad; la pupila, que se reduce prontamente, se dilata más tarde.

A pequeñas dosis, aumentan las descargas adrenalínicas, y, por tanto, actúa a la manera de los excitantes del simpático. También se atribuye a la nicotina cierta acción especifica sobre la neurohipófisis, capaz de aumentar las descargas de adiuretina. Aplicada sobre la piel, produce eritemas.

En cuanto al humo, los fumadores manifiestan que cuando están fatigados por el trabajo más aún si se trata de fatiga intelectual, el tabaco los reanima hasta tal punto, que un cigarrillo puede bastarles para cobrar nuevos alientos.

El refrán que dice: "Al estudiante, el tabaco no le falte", alude precisamente a esa virtud reanimadora. Y otro dicho: "Al hombre flojo, tabaco fuerte", viene a corroborar la sentencia anterior, aun refiriéndose a la flojedad corporal más bien que a la intelectual.

En Medicina, ni el uso del tabaco ni el de la nicotina tienen importancia; el tabaco ha caído en franco desuso como remedio. Pero el empleo de sus hojas para fumar perdura desde largos siglos sin dar señales de decadencia.

La nicotina es tóxica en grado sumo, y se absorbe con gran facilidad a través de la piel y aún más por las mucosas. Orfila decía de ella que mata con la rapidez del rayo. El jugo del tabaco era uno de tantos tóxicos empleados por los indios americanos para envenenar las flechas.

Los entomólogos, cuando es menester dar muerte instantánea a un insecto para sus colecciones, untan con nicotina las agujas con que lo atraviesan; sobre todo si se trata de lepidópteros de mucho cuerpo y que se estropean con facilidad en los estertores de su agonía, por ejemplo, las especies del género Zygaena, la nicotina de dichas agujas los fulmina. El perro sucumbe con 1 o 2 gotas de la misma.

Por lo que atañe al hombre, Starkenstein ("Farmacología", 2.ª ed. pág. 350, 1956) refiere el caso de dos estudiantes que se intoxicaron adrede, a uno de ellos le bastó 1 miligr.; a su compañero, 4,5 miligr. de nicotina pura para provocar en él intensos síntomas de intoxicación. Lehmann, también autointoxicado, toleró bastante bien dosis de 5 a 10 milígramos, pero al llegar a los 15 notó la misma sensación que se experimenta al fumar un cigarro puro.

En general, se consideran mortíferas las dosis de cinco a diez veces superiores a las indicadas, es decir, las de 50 a 60 miligr.

El Hermano Bianor, en su librito antes referido, trae un remedio popular contra los panadizos. Se baña en alcohol de 90° un cigarro puro, hasta que pueda desliarse y separar las hojas de que está formado. Con estas hojas se envuelve el panadizo y se venda con una gasa, sin apretarla demasiado. El alivio dice Bianor, llega pronto, y la curación, al cabo de unos días.

Históricamente

La historia del tabaco empieza en 1492, cuando Colón y sus navegantes arribaron a la Hispaníola o Española y vieron cómo fumaban los indios.

Aunque, naturalmente, desde mucho antes del Descubrimiento el uso del tabaco como planta medicinal, tóxica, mágica y aun litúrgica, para sus ceremonias religiosas, se había extendido tan considerablemente, tanto en Tierra Firme como en las islas americanas, que se la veía cultivada por doquier.

Posteriores estudios arqueológicos demostraron la grande antigüedad del uso del tabaco, y su introducción en los cultivos del Nuevo Mundo debe de ser tan remota, que no pudo hallarse en parte alguna como especie verdaderamente silvestre, sino cultivada o cimarrona.

El primer cronista del Nuevo Mundo Gonzalo Fernández de Oviedo, nos dio a conocer las primeras noticias acerca del uso del tabaco en dicha Española en la "Historia general y natural de las Indias", publicada en Sevilla en 1535. De la monumental edición de la misma dada a luz en Madrid por la Real Academia de la Historia en 1851 sacamos los siguientes párrafos del tomo I (cap. 2, página 130):

Usaban los Indios de esta isla, entre otros sus vicios, uno muy malo, que es tomar unas ahumadas, que ellos llaman tabaco, para salir de sentido. Y esto hacían con el humo de cierta hierva que, a lo que yo he podido entender, es de calidad del beleño- pero no de aquella hechura o forma, según su vista, porque esta hierba es un tallo o pimpollo como cuatro o cinco palmos o menos de alto y con unas hojas anchas y gruesas, e blandas e vellosas, y el verdor tira algo a la color de las hojas de lengua de buey o buglosa (que llaman los herbolarios e médicos).

Esta hierba que digo, en alguna manera o género es semejante al beleño, la cual toman de aquesta manera: los caciques e los hombres principales tenían unos palillos huecos del tamaño de un jeme o menos, de la groseza del dedo mayor de la mano, y estos cañutos tenían dos cañones correspondientes a uno, e todo en una pieza.

Y los dos ponían en las ventanas de las narices y el otro en el humo de la hierva que estaba ardiendo y quemándose, y estaban muy lisos e bien labrados, y quemaban las hojas de aquella hierba arrepujados o envueltos de la manera que los pajes cortesanos suelen echar sus ahumadas; o tomaban el aliento e humo para si dos o tres o más veces, quanto lo podían porfiar, hasta que quedaban sin sentido gran espacio, tendidos en tierra, beodos o adormecidos de un grave e muy pesado sueño.

Los indios que no alcanzaban aquellos palillos, tomaban aquel humo en cálamos o cañuelas de carrizos e a aquel tal instrumento con que toman el humo, o las cañuelas que es dicho, llaman los indios tabaco, e no a la hierba o sueño que les toma (como pensaban algunos).

Esta hierba tenían los indios por cosa muy preciada, e la criaban en sus huertos e labranzas para el efecto que es dicho; dándose a entender que este tomar de aquella hierba o zahumerio no tan solamente les era cosa sana pero muy santa cosa. Y así como cae el cacique o príncipe en tierra, tómanlo sus mujeres (que son muchas) y échanlo en su cama o hamaca, si él se lo mandó antes que cayese, pero si no lo dijo o proveyó, no quiere sino que lo dejen estar así en el suelo hasta que se pase aquella embriaguez o adormecimiento.

Y no puedo pensar qué placer se saca de tal acto, si no es la gula del beber que primero hacen que tomen el humo o tabaco, y algunos beben tanto de cierto vino que ellos hacen, que antes que se zahumen caen borrachos, pero cuando se sienten cargados e hartos, acuden a tal perfume. E muchos también, sin que beban demasiado, toman tabaco, e hacen lo que es dicho hasta dar de espaldas o de costado en tierra, pero sin vascas, sino como hombre dormido.

Sé que algunos cristianos se lo usan, en especial algunos que están tocados del mal de las búas, porque dicen los tales que en aquel tiempo que están así transportados no sienten los dolores de la enfermedad y no me paresce que es esto otra cosa sino estar muerto en vida el que tal hace; lo qual tengo por peor que el dolor de que se excusan, pues no sanan por esto.

Al presente, muchos negros de los que están en la cibdad y en la isla toda, han tomado la misma costumbre, e crían en las haciendas y heredamientos de sus amos esta hierba; porque dicen que, quando dejan de trabajar e toman el tabaco se les quita el cansancio.

En las Indias Occidentales el tabaco se llamaba cohibá o cojibá, cohob y cojioba; y era purgante muy empleado por los nativos del Nuevo Mundo. Fumaban sus puros, es decir, los rollos hechos con las hojas secas, y lo tomaban en ahumadas, como dice Fernández de Oviedo.

Los españoles que regresaron de América trajeron el tabaco al comenzar el siglo XVI y establecieron en España los primeros cultivos europeos de esta planta. Hemos de suponer que algunos, ya adquirida en América la costumbre de tomar el humo, seguirían con ella aquí y harían prosélitos. Así se empezó a fumar en Europa.

Mucho más tarde, en 1560, Jean Nicot de Villemain, embajador de Francia en Portugal, ofreció semillas y plantas de tabaco a Catalina de Médicis, y comenzó a cultivarse como planta medicinal y decorativa en París, y en recuerdo del embajador vino a designarse en Francia con el nombre de herbe de l Ambassadeur.

Pero ya antes, cuando en el año 1555, el P. Thevet, franciscano, la llevó a su país natal desde el Brasil, se cultivó también en Angouleme y recibió el nombre de herbe d  Angouleme. Se estimaba principalmente porque su polvo, aspirado por la nariz tenía fama de purgar la cabeza de toda suerte de flemas, con lo cual se quitaban las migrañas.

Dícese que fue Adam Lonitzer, el célebre farmacólogo y botánico, quien primero la llamó nicotiana, también en recuerdo de Jean Nicot; y Linné, en el siglo XVIII, consagró este nombre y la dedicatoria al establecer el género Nicotiana.

El uso del tabaco para fumar y para tomarlo por las narices en forma de tabaco rapé en España debió de cobrar tan rápido incremento como da a entender la Constitución del Papa Urbano VIII de 1642.

Tomamos del Dr. Brugués ("Algunes notes sobre la historia del tabac", publicadas en las Memorias de la Academia de Ciencias de Barcelona, vol. XXV, núm. 4, pág. 19) los párrafos siguientes de la obra "De Synodo Dioecesana" del papa Benito XIV, tomo II, libro X, capítulo III:

Antes que la práctica observada por casi la totalidad de los hombres viniese a legitimar el uso del polvo nicociano, vulgarmente llamado tabaco sólo significaba una torpeza muy ligera, y aun así, Urbano VIII, en la Constitución que comienza Cum Ecclesia, en fecha de 30 de enero de 1642, prohibió, bajo pena de excomunión ipso facto incurrenda, tomar tabaco en las iglesias de la ciudad y diócesis de Sevilla porque los sacerdotes de dicha diócesis no se avergonzaban de tomarlo en el altar; con lo cual los sagrados ornamentos se ensuciaban hasta la indecencia, y los fieles, aún no acostumbrados a la pestilencia del tabaco, se alejaban de las iglesias por repugnarles aquel hedor.

Y, por la misma causa, Inocencio X e Inocencio XI, bajo la misma pena de excomunión latae sententiae, prohibieron el uso del tabaco en la Basílica Vaticana; y muchos obispos, movidos por tales ejemplos, amenazaron con la excomunión, no sólo a todos aquellos que en alguna iglesia de su Obispado tomasen tabaco, sino también a los sacerdotes que antes de la celebración y a los laicos antes de la Comunión eucarística tomasen este polvo fuera de la iglesia.

La Constitución del Papa Urbano VIII a que antes hemos hecho alusión, en cuanto concierne al propio asunto, dice así:

Urbano VIII, para perpetua memoria. Siendo las iglesias destinadas al culto divino, y, por lo mismo, merecedoras de toda santidad, Nos que, por encargo de Dios, hemos de velar sobre todas las del Universo, hemos de estar atentos a echar de ellas toda clase de profanaciones e indecencias.

Así, hace poco tiempo, habiéndonos expuesto nuestros hijos, el Decano y el Capitulo de la Iglesia Metropolitana de Sevilla, lo mucho que se ha extendido en aquellas tierras el detestable uso de tomar aquello que vulgarmente se llama tabaco, tanto por la boca como por la nariz, de manera que personas de ambos sexos y también sacerdotes y clérigos, tanto seculares como regulares, habiéndose olvidado de la honestidad clerical lo han introducido en las diversas iglesias de la ciudad y Diócesis de Sevilla, y, da vergüenza el decirlo, lo toman incluso mientras están celebrando el Sacrosanto Sacrificio de la Misa, y ensucian los manteles del Altar con los residuos del propio tabaco, al propio tiempo que sin escrúpulo alguno difunden en las iglesias el repugnante olor, con gran escándalo de los buenos e irreverencia de las cosas sagradas.

De ahí, pues, que Nos, a fin de expurgar de aquellas iglesias un abuso tan repugnante, proveemos, según Nuestra pastoral solicitud y deseosos de honrar con favores y gracias especiales a los antedichos Decano y Capítulo absolvemos a cada una de sus personas de toda excomunión, suspensión e interdicto, así como de otras sentencias eclesiásticas censuras, penas, tanto a jure como ab homine, impuestas con causa o motivo, si es que estuviesen sujetos a alguna de aquéllas.

Y dándolas por absolutas, accediendo a las súplicas que humildemente postrados, nos hacen sobre este punto los mismos Decano y Capítulo, a todas y a cada una de las personas de ambos sexos, tanto seculares como eclesiásticas, de todos los ordenes, Institutos Militares incluso los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, regulares de todas las categorías, privilegiados v exentos, hasta los más honorables y distinguidos, que en las iglesias de la ciudad y Diócesis y en sus anexos tomasen tabaco, tanto sólido, en picadura o reducido a polvo, por la boca o la nariz, o sus humos, mediante tubos, o de cualquiera otra manera, a tenor de las presentes y con autoridad apostólica se lo prohibimos y vedamos, bajo pena de excomunión latae sententiae, que por el hecho en si, sin ninguna otra declaración, incurrirán los contraventores.

A pesar de todo, no bastaron ni las reconvenciones papales ni los consejos médicos para retraer a los fumadores y disuadirles de su vicio, y, extendiéndose cada día más el uso del tabaco, los gobiernos pensaron en su estancamiento como fuente de pingües beneficios de exacción voluntaria y por ende fácil.

Mucho antes de que S. S. el Papa Urbano VIII llamara la atención sobre el abuso del tabaco hacia 1611, el fisco establecía un gravamen sobre el que se introducía en España; y las Cortes de 1632 decretaron que la Hacienda Pública se hiciese cargo de su venta con carácter exclusivo.

Entonces, el deseo de fumar y la escasez de recursos económicos de las gentes humildes favorecieron innumerables fraudes y contrabandos. Una muestra del estado a que se llegó en lo tocante a este punto nos la ofrece Carlos III con su

Real Cédula dada en Madrid el 22 de julio de 1786, en la que se previene se fabrique nueva labor de Tabaco Rapé, con las producciones propias de estos dominios, permitiendo su libre uso y venta en las Administraciones, estancos y demás oficinas destinadas al intento a precio cada libra de 24 rs., con renovación de la prohibición del Rapé extranjero, a penas impuestas a sus contraventores en Real Cédula de 3 de Octubre de 1769.

El Rey. Por cuanto a pesar de los repetidos Decretos expedidos en todos tiempos, que se han publicado desde 15 de Noviembre de 1735 hasta el presente, prohibiendo con penas rigurosas la introducción, y uso del Tabaco Rapé, Groso Florentín, y otros, que baxo diversos nombres se introducen de Reinos extranjeros, no ha podido conseguirse el objeto tan deseado, creciendo cada día el daño con decadencia y perjuicio de este ramo, que como de los interesantes a mi Real Hacienda, me debe la mayor atención, y persuadido del amor y lealtad de mis vasallos, que semejante abuso no tanto proviene de su propensión al contrabando, quanto del deseo de variar en el gusto de los Tabacos, considerando algunos el Rapé más proporcionado a su particular uso.

He meditado sobre el medio de facilitarlo con comodidad en el precio, removiendo todo motivo o aliciente para el contrabando; a este fin he tenido a bien resolver por Decreto de 13 de Julio de este año, comunicado a mi Junta general del Tabaco, se fabrique nueva labor de Tabaco Rapé con las producciones propias de mis Dominios, permitiendo su libre uso y venta en las Administraciones, Estancos y demás Oficinas destinadas al intento, haciéndose por ahora a libras y medias libras, al equitativo precio cada libra de 24 rs. de vn.; y sin embargo de que por esta disposición se debe esperar la extinción absoluta del contrabando del Rapé extranjero.

Para más afianzarla es mi voluntad renovar, como renuevo, la prohibición y penas impuestas a los contraventores en Real Célula de 3 de Octubre de 1769, cuyo contexto se expresará en la que se expidiere para el cumplimiento de este Decreto.

Y mando se ejecuten irremediablemente, procediéndose con el rigor y actividad que corresponde, entendiéndose haber fraude, aun cuando se mezcle en el Tabaco permitido alguna porción en cualquiera cantidad del comprendido en la prohibición; cuyas penas, publicadas en la citada Real Cédula de 3 de Octubre son las siguientes: a los que de cualquier estado y condición que sean introdujeren, expendieren, usaren, ocultaren, o retuvieren Tabaco, Rapé, o Groso Florentín, o de qualquier modo cooperaren, o auxiliaren a ello, además de la pena común a todo defraudador en el Tabaco, que es la del comiso del género, con la acémila, o carruaje en que se traiga, y la de cinco años de presidio de Africa por la primera vez, ocho por la segunda, y diez por la tercera, con la calidad de que, cumplidos, no salgan sin licencia de la Junta.

Se les impondrá la multa de 500 ducados aplicada por entero al denunciador, agravándose el presidio a discreción de la Junta; al que no tuviere bienes de donde exigirla, y sin distinción de clase ni grado quedarán privados de todo empleo, y oficio de mi Real Servicio, o del Público, con absoluta prohibición de ser admitidos a él por distinguido mérito que tengan.

Las mismas penas comprenderán a los que usaren, o hicieren Rapé, o Tabaco raspado, o rallado de cigarros de mis Reales estancos, o de qualquiera otra hoja comprada en ellos, aunque se distinga claramente del Rapé de Francia, y del Groso Florentin; las mismas penas comprenderán a los que usaren, expendieren, ocultaren, o retuvieren Tabaco Son, no siendo del color natural de la hoja, que es el único permitido fabricar en mis Reales Fábricas para fuera de Cataluña.

Y aun siendo en su primera composición, o fabrica del color natural de la hoja, si se hubiese alterado con cualquier género de agua, o composición, de modo que no permanezca bien manifiesto, y puro el color de la hoja, sin la más remota semejanza al Rapé, se entenderá prohibido bajo las mismas penas; y, por lo que mira a Cataluña, no habrá distinción de Son, porque el de toda especie está absolutamente prohibido; y es mi voluntad que subsista la prohibición bajo de estas mismas penas...

En tono semejante prosigue esta Real Cédula, amenazando con severas sanciones a los contraventores, admitiendo denunciantes secretos que después se llevarían el importe completo de las multas, etc.

A partir de 1887 (Ley de 22 de abril) quedó autorizado el arrendamiento del monopolio concerniente a la fabricación y venta de tabaco en la España peninsular que fue adjudicado a la llamada "Compañía Arrendaria de Tabacos".

Los ensayos oficiales para el cultivo de esta planta en grandes plantíos no empezó hasta 1921.


MKI

Inicio » Región de Atacama » Huasco » Yerbas medicinales / Jueves 09 de Noviembre del año 2006 / 17:55 Horas.


i nbome efectos psicodélicos
Inbome nueva consumida por los jóvenes
tratamientos hierbas naturales fitoterapia
Tratamiento colesterol depresion obesidad presion alta completamente naturales
bayas de goji en concepcion
razones por las que se deben tomar bayas de goji diariamente
persianas de seguridad exteriores de aluminio
Persianas de seguridad
aburrida de ese rollito trim fast la solucion hierbas china
Adelgazante efectivo y original con yerbas
jardin de hadas alvanis
Yerbas medicinales, aceites, jabones todo natural
remedios naturales para bajar la glucosa
Alimentos que nutren el cuerpo evitan glucosa elevada
ginkgo biloba pulverizado
Vendo gingo biloba pulverizado
productos naturales para cosmetica insumos
Masajes, aromaterapia , esencias, aceites y extractos glicolicos
agua caliente en tinas con yerbas medicinales y aromaticas
Aparthotel con tinas agua caliente y yerbas con aromaterapia
farmacia herbolaria mapuche en rancagua rodoviario rancagua
Productos mapuches, yerbas medicinales, machi, iriólogo, podólogo y terapeuta
jardineras con plantas medicinales y/o aromÁtica a domicilio
Lindas jardineras para departamentos o para hermosear un jardin

Servicios por categorias - Publicar Avisos gratis por internet


JaJa.cl No es lo que parece, es mucho más nfositegmail.com| Powered by Tecnologia Rie |


0.0434031486511